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10 años de profesionalismo con mirada cordobesa

junio 26th, 2019 |
10 años de profesionalismo con mirada cordobesa
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Se hablaba mucho de Pladar allá por 2009. El plan de alto rendimiento. Fue el grupo de jugadores original que comenzó a trabajar en un programa de la UAR para la inserción del rugby argentino en el plano profesional.

El primer equipo argentino fue Pampas, en la Vodacom Cup de 2010. Los Jaguares están a horas de jugar uno de los partidos más importante desde que la franquicia argentina nos representa en el más alto nivel. El próximo viernes se enfrentará con Brumbies en uno de los cruces de semifinal, justo después de 10 temporadas de la creación de los Centros de Alto Rendimiento. Más allá del resultado deportivo puntual, se puede trazar una analogía de cómo fue la convivencia de los clubes cordobeses con el rugby profesional en la llamada década «rentada». CORDOBAXV habló con Félix Páez Molina, Presidente de la Unión Cordobesa de Rugby y los presidentes del Córdoba Athletic, La Tablada y el Jockey de Córdoba sobre toda el agua que pasó bajo el puente durante este tiempo como así también la llegada de una franquicia profesional a nuestra provincia, el sponsoreo y la inversión realizada con los fondos enviados por la Unión Argentina de Rugby en concepto de derechos de formación de aquellos jugadores que hoy forman parte del sistema de profesionalización de la entidad madre de nuestro deporte.

El primer punto más relevante, por cierto, es que el profesionalismo es una realidad y es aceptado por todos los involucrados en cuestión. Está claro que este profesionalismo terminó mejorando o potenciando el nivel de un nicho de jugadores ya sea en Los Pumas, Jaguares, Pumas 7s, Argentina XV, entre otros, pero es necesario aclarar que este crecimiento en lo deportivo, termina siendo el puntapié inicial para que la UAR haya podido introducirse entre los popes del rugby internacional, como lo son: SANZAAR y World Rugby, entidades que realizan año a año un aporte importante para que la estructura base del rugby argentino continúe con su desarrollo y expansión.

¿Con esto basta?, esa es la pregunta que nos debemos hacer. Seguramente que no, pero está claro que es el primer eslabón de una cadena larga la cual tiene a muchos participantes.

Entonces cuando hablamos de si fue ¿una década ganada o perdida para el rugby argentino? Habría que poner la mirada de una manera amplia y no pensar solamente en cuanto pierde un club cuando le sacan a uno, dos o tres jugadores, o si los recursos que se reciben por los derechos de formación son de utilidad para los clubes afectados directamente.

La transición del rugby amateur al rugby profesional, fue difícil. El calendario no ofrecía variantes. Pero de a poco las competencias y el calendario se fue acomodando y hoy la base se sigue ampliando de manera considerada.
Con el ingreso al Súper Rugby y el Rugby Championship, la UAR pudo repatriar a muchos jugadores los cuales más allá de jugar en una franquicia profesional rentada, estos grandes referentes de nuestro rugby, siguen cerca de a sus clubes como así también provocan de manera directa o indirecta, una atracción importante a la hora de compartir un momento con sus ídolos y porqué no, pensar en que se pueden transformar en importantes piezas para que más chicos se acerquen al rugby.

La demanda de jugadores es grande, porque va más allá de aquellos que juegan el Súper Rugby. Desde los 17 años los jugadores ingresan en las academias o centros de alto rendimiento para preparase en el caso de ser convocados a Los Pumitas, Pumas 7s o Argentina XV (jugadores becados), sumado a que a partir del 2020, se creará una segunda franquicia rentada en Argentina con la aparición de la Súper Liga Americana.

Algunos clubes se subieron al carro del profesionalismo y otros no, pero es una realidad instalada. Frente a esto, lo importante es encontrar un equilibrio, el cual permita convivir con esta situación y que nadie se sienta ni perdedor ni ganador. Hoy los clubes argentinos forman a sus jugadores desde los 6 años, para que de un día para el otro, el profesionalismo lo absorba, dejando a muchos equipos sin sus máximas figuras con todo lo que eso conlleva por eso en algunos casos, irremplazables.

En este sentido y con una mirada más amplia y no tanto partidaria, Félix Páez Molina se refirió sobre la creación de los Centros de Alto Rendimiento en Córdoba y Argentina: “Mi visión es muy positiva de lo que se ha hecho en los últimos años, por supuesto que en cada decisión que uno toma, uno pierde o gana, y es ahí en donde uno debe realizar una evaluación sobre lo positivo y lo negativo, pero lo que se logra siempre está por arriba de lo que se pierde. El trabajo que se hizo con los Pladares fue muy bueno, fíjate que está proyectado que para 2021 vamos a tener entre 130 a 150 jugadores más profesionales en el rugby argentino, siendo la parte negativa que los clubes van a perder a sus mejores jugadores. Pero también hay que ser claro en que este camino llevó a generar muchos recursos para sostener el rugby de base y de desarrollo del rugby argentino. Hoy la Unión Argentina de Rugby está gastando 200 millones de pesos de su presupuesto en el rugby de base de todo el país y ese dinero sale de lo que generan Los Pumas y Jaguares y estos dos equipos se nutren del rugby de los clubes de Argentina. Fijate que haber podido ingresar en la SANZAAR para tener un equipo en el Súper Rugby, generó un importante ingreso de dinero. Ese recurso llevó a que tu seleccionado nacional se prepare mucho mejor y así poder participar del Rugby Championship, lo que te generó más ingresos, permitiendote contar con más plata para sostener el rugby en las provincias para su desarrollo, situación que no pasó con el básquet. Cuando este deporte tomó la decisión de profesionalizar, se eligieron a uno o dos clubes por provincias y desapareció gran parte del desarrollo del básquet. Hoy la UAR le presta mucha atención al rugby desarrollo. Hace unos días, Agustín Pichot sostuvo, que el interior debe cambiar su formato de competencia y eso va de la mano con que los torneos provinciales deben seguir creciendo porque está claro que no lo están haciendo como sí pasa con la URBA. Por este motivo, el interior tiene que estar a la altura, buscar una competencia que enriquezca y haga crecer a su juego sin perder de vista el desarrollo y el trabajo de base”.

Sobre la ausencia del Campeonato Argentino y la reducción del Nacional de Clubes y la pérdida en lo comercial para una Unión o un club, Páez Molina manifestó: “Es relativo porque considero que cada unión o cada club, deberá agudizar su ingenio para generar ingresos. Seguramente que a muchos nos sacaron de una zona de confort en donde los Campeonato Argentinos eran los caballos de batalla para salir a vender tu camiseta, short, etc, por eso nosotros ahora estamos pensando junto a Mendoza, Tucumán y Rosario en recuperar el Argentino, interés que también nos mostró la URBA, Uruguay y Brasil. La idea que manejamos para el año que viene, sería armar tres fechas durante el 2020 para que jueguen los seleccionados y en el caso de cumplirlo, se pueda volver a vender el producto seleccionado provincial”.

“Hay que ser sincero también en que hoy la Unión Argentina de Rugby está brindando un apoyo muy importante en lo económico a las uniones del país, pero hay que entender que no es un subsidio. Es algo que cada unión debe ganárselo, demostrando el trabajo que se realiza día a día en post del crecimiento del rugby local”.

Frente a la posible llegada de una franquicia a Córdoba la cual formaría parte de la Súper Liga Americana de Rugby en 2020 la cual sería una tentación en lo económico para un sponsor y dejar de aportar a un club local, Páez Molina aseveró: “Ninguno todavía tiene en claro que va a pasar en el caso de que esta franquicia llegue a nuestra provincia. Jaguares no deja de ser una franquicia y cuando se armó el proyecto con sede en Buenos Aires, no generó ningún tipo de inconvenientes para el rugby de los clubes de Buenos Aires. Está claro que el rugby de la URBA tiene televisación, que todos los fines de semana muestra su producto, pero también hay que ser claro que al interior nunca nos televisó nadie. Todo lo que se hizo desde el primer día con la creación de los Pladares a la fecha, ha dejado en evidencia que ha sido positivo para el rugby argentino. De hecho en el caso de la franquicia argentina que estará presente en la Liga Americana de Rugby, no sacarían jugadores de los clubes de Córdoba porque está pensado que ese primer equipo sea el que está partiendo a Sudáfrica a jugar la Currie Cup. Ese plantel hoy cuenta con cuatro jugadores que militan en el rugby cordobés y dos que están contratados por la UAR, es un número muy chico con respecto a la cantidad de jugadores que tenemos fichados. Hoy nuestra unión tiene 5.700 jugadores fichados –desde M15 a Primera- entonces que de esa cantidad te saquen cuatro a un seleccionado profesional, tampoco es un número que mueva mucho la ecuación de los clubes”.

CORDOBAXV habló también con los Presidentes de los clubes más representativos en los seleccionados nacional y manifestaron:

Diego González (Córdoba Athletic): “La llegada del profesionalismo al rugby argentino ya es una realidad, es algo que no tiene retorno, pero más allá de esta situación es que no estoy de acuerdo con la profesionalización porque creo que excluye a los clubes y a su esencia, que es formar personas y jugadores. Con la llegada de la profesionalización se abrió una puerta en donde los chicos que se acercaban a jugar al rugby para jugar en la primera de tu club, hoy tienen otra ambición. En cierta manera, esto va manchando la esencia del rugby como todo lo que toca la plata”.

“Ese es el debate de todos los clubes, porque los únicos perjudicados de este sistema son los clubes. La plata nos sirve para todo lo que el club está aportando para tener el nivel que los jugadores deban tener por si son llamados al Pladar. Hoy un jugador te exige que le des las vendas, que le pagues los terceros tiempos y más aun entendiendo, que el jugador de la primera de un club, prácticamente es profesional, porque piensa como profesional. Entonces los 9.000 dólares que recibimos de la UAR y ahora que hay que pagar médicos, fisioterapeuta, Preparador físico que antes no pagabas, no termina cubriendo esas necesidades. Por eso creo que el principal derrotado en este sistema es el club”.

“El tema de recibir un dinero por parte de la Unión Argentina de Rugby como derecho formativo, es un debate que hoy existe en todos los clubes. El Córdoba Athletic ha sido el club de Córdoba que más jugadores le ha aportado al sistema y el tercero a nivel país. Por eso considero que el dinero que recibimos no nos termina sirviendo para nada, y más analizando en cómo te devuelven al jugador con más de 30 años. Estos jugadores regresan a nuestras provincias sin estudiar ni trabajar –no es culpa de la UAR- pero el sistema los va llevando a eso”.

Por último y ante la pregunta sobre si fue para el Córdoba Athletic la década ganada o perdida, González manifestó: “Década perdidísima”.

Mariano Asrín (La Tablada): “Considero que el rugby en los últimos diez años creció muchísimo y no perdió, sino que mejoró. El nivel del rugby en general ha subido en donde seguramente tendrá que ver con la creación de los Pladares, Cefar, con la profesionalización de los cuerpos técnicos, la dedicación y toda la infraestructura o toda la logística que se le ha dado. Esto permite que un chico desde los 15 años ya sepa cómo entrenar una destreza, etc., por eso considero que en este sentido se viene trabajando mucho y hay una mejora claramente. Por otro lado, que los seleccionados argentinos como el Seven, Argentina XV, Jaguares y Pumas les saquen jugadores a los clubes, forma parte de una elite en donde los clubes están en condiciones de realizar su aporte. Que a futuro se venga la Liga Sudamericana y pensando en que hace más de 20 años los jugadores de nuestro país se iban al rugby europeo -España o Italia-, no veo como grave la creación de esta franquicia para repatriarlos y tenerlos en nuestro país”.

“Los derechos de formación que Tablada recibió en su momento por Matías Alemanno, sirvieron para mejorar algo a nivel infraestructura, pero no te salva con respecto a la inversión que hace un club para desarrollar jugadores, salvo que logres meter tres jugadores por año en donde el club reciba 30.000 dólares, en donde realmente sí ayudaría. Pero el acceso que tienen hoy los clubes a la hora de preparar a sus entrenadores, capacitarlos, etc, es mucho más enriquecedor que el dinero que recibimos de la UAR. Hoy recibimos mucha capacitación y apoyo en muchos aspectos del juego que nos brinda la Unión Argentina lo cual es mucho más importante que cobrar un derecho formativo, al margen que cuando se cobra, este dinero ayuda”.

La Tablada hoy está peleando por entrar en semifinales en el torneo doméstico y durante toda la primera fase no pudo contar con dos figuras como Gastón Revol y Luciano González, ambos en Los Pumas 7s. Sobre esta situación y la decisión que tomó la UAR de no cederlos para que se puedan dedicar al Circuito Mundial, Sudamericano y Panamericanos, Asrín expresó: “Que a La Tablada lo golpea no tener a estos jugadores, es verdad, pero nuestro club podría haber clasificado o no a semifinales sin estos dos jugadores. Convengamos que jugaron otros factores con resultados que no se dieron, pero es verdad que con Revol y González estaríamos más armados, pero no le echaría la culpa a eso”.

Con respecto al rol que juegan hoy los sponsors en el rugby local y nacional frente al futuro próximo, sostuvo: “El canon que puede llegar a tener un sponsoreo en un equipo profesional en una liga profesional, es muy distinto al aporte que pueden llegar a brindarle a un club. Que tres o cuatro marcas se vayan a este equipo profesional como lo puede ser en la Liga Americana y dejen de participar en los clubes, significa otros valores muy distintos a los que aportan en los clubes. Si vamos al caso, nos sucedería lo mismo cuando salimos a vender publicidad para un club porque competimos contra otras disciplinas deportivas o espectáculos de interés general. Por eso hablar de sponsoreo es algo muy amplio. La mayor crítica que puedo hacer, es la poca información que hay sobre la próxima competencia internacional, las pocas reglas claras que hay. La liga Americana va a comenzar en marzo próximo y no sabemos cuál será la sede de la franquicia, cómo van a ser las condiciones, si va haber cupos por jugadores o no, cuántos jugadores se podrá llevar una franquicia que esté en otro país, si van a venir a jugar los isleños o no, digamos, hay una serie de información que no está clara y sería bueno saberlo lo antes posible. Después habrá tiempo para analizar o debatir los por menores”.

En resumen, para el Presidente de la institución azulgrana los diez años que pasaron desde la creación de los Centros de Alto Rendimiento en nuestro país, es “una década ganada”.

Pablo Carballo, máximo dirigente del Tala Rugby Club, tiene otra mirada al respecto. Al no contar con el tradicional Nacional de Clubes con seis fechas –fase clasificatoria- cuartos de final, semifinal y final más la pérdida de una vidriera importante como lo es la televisación de este tipo de competencia en cuanto a lo comercial, agregó: “Nos afecta que se haya perdido el valor del Nacional de Clubes. Primero porque nos gusta la competencia, buscamos exigirnos y así se redujo el desafío deportivo. Además, nos afecta en términos de sponsors, porque al tener cada vez menos minutos en televisión, nuestros sponsors pagan menos. Tengo conocimiento del tema, porque soy el responsable directo de la comercialización y es muy difícil para nosotros. La URBA todavía conserva su atractivo”. (*)

En Córdoba, por ejemplo, ya saben que será difícil que la situación mejore. Es más, suponen que va a empeorar: «En 2021 habrá una franquicia cordobesa en el nuevo torneo. La lógica indica que las principales compañías van a querer patrocinar a ese equipo y no a nosotros», completa Carballo.

El Nacional tampoco representa ingresos extras: «La UAR pagaba la logística que era muy costosa, principalmente los traslados y los alojamientos», aclara Carballo.

Por último, Ezequiel Mallía, Presidente del Jockey Club Córdoba, nos brindó su punto de vista: “Los últimos diez años del rugby argentino con la creación de los Pladar, han servido para la evolución del rugby y su desarrollo. El ingreso de una cantidad de jugadores al profesionalismo en donde la Unión Argentina en su momento apostó por ingresar al profesionalismo, ha sido una cuestión necesaria para poder mantenerse en una elite mundial, con la finalidad de que los jugadores puedan estar a la altura de esa elite. Por eso frente a esta situación, me parece poco relevante hablar del dinero que nos giró la UAR por los derechos de formación de uno de nuestros jugadores que hoy forma parte de la estructura profesional».

«Es verdad que hoy todos los clubes necesitan de fondos para su subsistencia y sobre todo para poder mantener todos los servicios que conlleva el deporte por eso es importante este dinero, pero sucede lo mismo cuando una institución sale a buscar un sponsor. ¿Para qué se busca un sponsor? Para poder mantener la mejor calidad en infraestructura, capacitar a tus entrenadores, sumado a poder contar con profesionales como un preparador físico, médicos y demás integrantes los cuales estén lo mejor preparado posible y para eso hacen falta fondos. Creo que recibir o no dinero de formación de un jugador, no es el eje de discusión. Este es un mecanismo que ha utilizado la Unión Argentina de Rugby para reconocer esa formación que le brindó el club a un jugador y para poder valorarlo de alguna manera. Ese es el sentido cuando te pagan ese dinero. Fíjate que hay una cierta relación con lo que prevé la Unión Cordobesa de Rugby en materia de pases con aquellos jugadores que pasaron por seleccionados provinciales o nacionales los cuales se van a jugar al exterior”.

“La creación de la Liga Sudamericana la cual se pondrá en marcha en 2020, claramente se constituye en otra eventual opción para el sponsor y en una eventual competencia. Ahora bien, ¿qué tienen para destacar los clubes y desde donde tenemos que proteger a los clubes? Esa es la gran discusión que debe existir con la actual existencia del amateurismo y la formación de base de todos los jugadores de nuestro país con el rugby profesional, el cual ha comenzado hace diez años en Argentina”.

“Acá se debe poner el foco justamente en los clubes para que no se pierda esa formación de jugadores y que tengan una competencia importante sin un perjuicio que posteriormente un porcentaje de jugadores menor se vaya a jugar al rugby elite ya sea nacional, franquicia sudamericana o al exterior. Estas opciones que se le van a presentar a algunos jugadores que deseen y quieran vivir del rugby. Por eso creo que el mayor esfuerzo que debe hacer la Unión Argentina de Rugby como así también las uniones provinciales y los clubes, es analizar cómo se pueden crear competencias locales competitivas las cuales puedan competir a su vez en paralelo con las franquicias a nivel regional como lo están planteando en 2020 o con el rugby elite”.

“También hay que tener en cuenta que nadie obliga a un jugador a jugar en un equipo u otro o en una franquicia. Es el jugador el que termina eligiendo entre una opción y otra. Si bien ahora los jugadores van a tener opciones más cercanas con el desarrollo de franquicias nacionales, esa posibilidad siempre estuvo vigente con aquellos jugadores que se fueron a jugar al exterior en los últimos diez años”.

“Los cambios son evidentes y de manera muy dinámicos, en consecuencia, nosotros debemos prepararnos para esta situación porque sabemos que conviven con nosotros como así también con lo que se viene próximamente. Esto debe fortalecer aún más la formación de nuestros jugadores como así también exigir una competencia a nivel federal que sea absolutamente atractiva”.

Javier Caminotti, analista de video de la Unión Cordobesa de Rugby, manifestó: “Estoy totalmente a favor del rugby profesional, pero derramando hacia el rugby amateur, pero es difícil lograr ese derrame cuando las realidades son distintas según las regiones: «Hoy la URBA tiene fichados cerca de 25.000 jugadores. Córdoba, que es la segunda Unión, tiene 5.700. En Buenos Aires hay un desarrollo ultra competitivo que no se puede equiparar en ningún otro lugar», reflexiona. Y aclara que el problema no es exclusivo de la Argentina: «Este año estuve en Nueva Zelanda, en la academia de High Performance de los All Blacks, que es impresionante, pero también estuve en Palmerston North, con un equipo amateur y me contaban que cuando empezaron no tenían agua caliente, ni una cocina para calentar las pizzas para compartir con los rivales en el tercer tiempo. Los mismos problemas que nosotros. Tenemos que transitar el camino para conocer qué dificultades surgen y cómo las solucionaremos».

(*) texto sacado del Diario La Nación

Por Martín Quetglas
www.cordobaxv.com.ar

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